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Esta es una breve reseña de la Historia Prehispánica de esta región la  cual es dedicada a cada uno de esos hombres que dedicaron y dedican su vida a encontrar los senderos enlazados de nuestra historia.

 

Zongolica. Lugar de las cabelleras enmarañadas. Durante la época prehispánica fue una población nonoalca llamada Chalchiuhcalca-tzoncoliuhqui, Gente de la casa esmeralda-los del cabello torcido. Bajo el signo del cristianismo y de la dominación española, por los años 30 del siglo XVI los franciscanos se encuentran ya en Teotitlan, Cozcatlan, Tehuacán y eventualmente, en Zongolica donde por algún tiempo se establecen y dan el nombre de San Francisco al pueblo cabeza provocando insospechadamente un perdurable sincretismo entre Tzoncoltzin, el dios del cabello-torcido, y el santo de Asís, al que los tlacuilos y escultores nativos representan con el cabello rizado. los franciscanos sin embargo, no llegan a fundar monasterio alguno en el cacicazgo.

 

 

LA MIGRACIÓN CHICHIMECA

Las etapas evolutivas del hombre mesoamericano, vistas desde la perspectiva que ofrece el valle de Tehuacan, donde las condiciones climáticas son tan favorables para la preservación de fósiles, son, ciertamente, admirables; pero no dejan por ello de representar la sucesión de escenas que proyectan cortes en momentos distintos de un proceso formativo; ni pasan de ser un ordenamiento de imágenes, en gran medida, estáticas. Sin propósito deliberado, dan la impresión de que la misma gente vive todas las fases; como si los cambios se produjeran por crecimiento. Por ello deja sin explicar la riqueza y variedad de los grupos humanos, de las múltiples etnias, que hoy en día radican en el valle y en las montañas circundantes.

 

En la zona, además de la población castellano–hablante, hegemónica y hoy mayoritaria, cuya presencia está bien documentada por las crónicas y relatos de la invasión española, radican otros grupos étnicos, minoritarios en el presente, de los cuales no tenemos tan abundantes noticias. En el centro del valle —de Tehuacan o Teotitlan— se suceden pueblos nahuas, remanentes de una ocupación dilatada que, a principios de siglo, comprendía aún los barrios de las principales ciudades. Los pueblos nahuas remontan la vertiente oriental y la transponen para ex-tenderse, por el declive que mira el Golfo, hasta Zongolica, en el piedemonte, y hasta Omealca, en la llanura costanera. Al Norte, Poniente y Sur de este grupo étnico asientan comunidades popoloca, mazateca y chocho; entre ellas se hallan uno que otro villorio mixteca aislados de la territorialidad metropolitana, a manera de enclaves que sobreviven como señales de un perdido dominio.

 

Las gentes mixteca, popoloca, mazateca y chocho forman parte de un tronco lingüístico común, al parecer antiguo —protopopoloca, protomixteca, otomangue— posibles protagonistas de algunas de las fases más tempranas de la evolución humana en el valle. Los nahuas pertenecen a un tronco lingüístico distinto, y si bien en Zongolica y Tequila habitan un espacio sin solución en contigüidad, en el valle de Tehuacan y en sus vertientes los nahua-hablantes parecen sembrados al vuelo en tierra popoloca o mazateca. De subir la sierra por Cozcatlan o Teotitlan, el viajero inadvertido, si transita por los viejos caminos de herradura, no dejará de sorprenderse al advertir cuán pronto pasa, una y otra vez, por poblados vecinos que alternan el habla vernácula; y no encuentra una fácil explicación al hecho. Tal vez en un futuro próximo las técnicas léxico–estadísticas lleguen a perfeccionarse al punto de fechar con mayor seguridad que hoy en día los años de estancia de los grupos étnicos en el valle o la montaña y resuelvan éstas y otras incógnitas.1 Mientras tanto, debemos acudir a los anales indios, interpretados por los tlacuilos en caracteres latinos poco después de ganada la tierra por los españoles, y a las testificaciones hechas por los principales nativos en las relaciones geográficas de fines del siglo XVI.2

 

Los Anales de Quauhtinchan contienen la historia tolteca–chichimeca; narran, entre otros acontecimientos, la invasión del valle de Tehuacan y sus contornos por el grupo étnico nonoualca–chichimeca; la derrota de los pueblos de antiguo establecidos en la zona —a los que sujetan a dominio— y la fundación de cacicazgos o señoríos independientes que, al parecer, tres siglos después caen vencidos por las huestes de la Confederación. Azteca y, cincuenta años más tarde, todos juntos, sucumben en la catástrofe originada por el descubrimiento y la conquista españoles.3 Estos sucesos tienen consecuencia en lo que hace a las formas de gobierno indígenas más allá de lo comúnmente aceptado, pues determinan la constitución de regiones de refugio y la persistencia en ellas de unidades políticas con territorialidad delimitada, e instituciones de control y organización social de antigüedad remota.

 

Los nonoualca forman la mitad de un pueblo mayor que, con los tolteca, se establecen en Tollan el año 1 tecpatl —856 de nuestra era según Jiménez Moreno—; ambos dicen proceder de Chicomoztoc, matriz o lugar de origen de gran número de pueblos mesoamericanos, algunos de ellos emparentados, de cuyas migraciones los códices dan versiones a veces contradictorias.4 La mitad dominante en Tollan es la tolteca, notable por sus esforzados guerreros y sus artesanos primos, quienes desarrollan y acrecientan una rica cultura. La mitad nonoualca disfruta un status subordinado; el nombre nonoualca significa mudo o tartamudo y sugiere, a la vez, una denotación despectiva, la original posesión de un habla diferente al de la mitad opuesta y complementaria. Los nonoualca, a diferencia de los tolteca, poderosos y civilizados, permanecen como cazadores–recolectores y sirven probablemente como mercenarios en las expediciones de conquista que hacen de Tollan la ciudad metrópoli de un imperio tribal.

 

Formando parte de la gran Tollan los Anales de Quauhtinchan mencionan específicamente a los cuetlaxteca y a los cozcateca. Cuetlaxtlan es llave del corredor comercial que baja del Altiplano por Maltrata y Orizaba a las exuberantes costas del Golfo; Cozcatlan es puerto de otro corredor comercial que, apoyándose en Coixtlahuaca —pueblo chocho cuyos gobernantes presumían descender de los tolteca— pasa por Oaxaca y el Soconusco hasta Guatemala. Ambas rutas de intercambio, unidas en Tepeyacac —Segura de la Frontera le llamaron los españoles— a punto de descender a tierras tropicales se bifurcan y dejan entre sí un territorio hostil y fragoso, cubierto de bosque y selva, de tránsito difícil, la Sierra de Zongolica, donde los nonoualcas chalchiuhcalca-tzoncoliuhque construyen su hábitat y en él un señorío que durante la época colonial pasa a ser el partido de Zongolica; en la Independencia, el cantón de igual nombre, y después de la Revolución de 1910, un agregado de municipios libres configurando una región de refugio.

 

Unos cuantos años de sequía, hambres y enfermedades son suficientes para acabar a la gran Tollan. Los nonoualcas se rebelan y la guerra intestina termina con el incendio y arrasamiento de la ciudad hasta sus cimientos; según lo constata la exploración arqueológica.5 En el año 2 calli, 1168, se consuma la separación de toltecas y nonoualcas. Los últimos son los primeros en iniciar la peregrinación hacia un nuevo establecimiento. Son encargados de encontrarlo el tlatoani Xelhua —responsable de la guerra, el comercio y la administración del grupo— y el tlamacazqui Atecatl, teohua o dirigente religioso. Se dirigen a la región cozcateca guiados por Ipalnemouani, el dios tribal, y, estando en ella, la deidad les hace saber que han llegado a la tierra prometida. Xelhua coloca en el lugar siete teycpalli, asientos de piedra ceremoniales, símbolo del poder, destinados cada uno para cada subgrupo de la tribu. Retorna a la destruida Tollan, se pone al frente de los nonoualca y les conduce a Cozcatlan, en el valle de Tehuacan, luego de permanecer algún tiempo en Tepoztlan y Chalco Amaquemecan, donde hay constancia de su paso.

 

Llegados al sitio elegido, en Tecpanzacoalco se dividen para conquistar territorialidades en Tehuacan, Cozcatlan, Teotitlan, Nanahuaticpac, Nextepec, Mazatlan y Tzoncoliuhcan donde establecen siete cacicazgos o señoríos sobre pueblos popoloca, mazateca, chocho y, posiblemente, mixteca, a quienes sujetan a vasallaje. Cuando los nonoualca abandonan Tollan "toman toda la propiedad de Quetzalcoatl", es decir, se llevan consigo la lengua nahua, la cultura tolteca, las técnicas de riego, la artesanía, los dioses, el ceremonial y las formas de gobierno: la dualidad militar-religiosa. En Tehuacan, lugar de Teohua, el dueño de dios, florece una ciudad comercial que exporta sal y finca una agricultura altamente productiva de irrigación; en Teotitlan se desarrolla el conocimiento religioso y astronómico y se beneficia mediante el comercio de ropa y cacao con Guatemala. Ambos configuran señoríos prósperos y una prolongada continuidad en el goce del poder que termina a mediados del siglo xv, cuando la expansión mexica invade Coixtlahuaca y la Mixteca durante el gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina.

 

El grupo tribal chalchiuhcalca-tzoncoliuhqui, gente de la casa esmeralda-los del cabello torcido, constituido por dos mitades, se apodera de la sierra hostil denominada desde entonces Zongolica.6 Compelido por el hábitat permanecen en gran medida como cazadores, recolectores y agricultores de roza, con asentamiento disperso y organización centro ceremonial. Posiblemente, durante la época prehispánica complementan sus magros ingresos alquilándose como mercenarios en las guerras intertribales que sostienen los nahuas de Quauhtinchan con sus vecinos. Todo hace suponer que su escasa capacidad productiva les libra de ser sometidos a tributo por los hombres de la Triple Alianza pues los códices que narran sus conquistas no contienen el nombre de Zongolica ni el de Tequila. La lengua que hablan es calificada en el siglo xvi de mexicano-nonoualca, es decir, náhuatl no clásico o bárbaro, lo que hace suponer una imperfecta nahuatización.

 

1 Fernández de Miranda ei al. (1957) 16.137-157.

2 HTCh (1976); Relación de Tepeaca (1580) 5.12-45; Relación de Cuzcatlan (1580) 5.46-54; Relación de Teutitlan (1581) 4.213-231;
         Relación de Tlacotalpan (1580) 5.1-3  Anales de auauhtínehan (1947).

4 Jiménez Moreno (1956) 24.

5 Acosta (1956-1957) 14.75-87; 94-100.

6 Kirchhoff (1940) 4.77-104

 

 

LA MIGRACIÓN NONOUALCA-CHICHIMECA EN EL TIEMPO DEL MITO

LAS FUENTES

En el archivo municipal del pueblo de Quauhtinchan, del valle de Tlaxcala-Puebla, se conserva —hasta unos años antes de 1746 en que lo adquiere en propiedad el caballero guadalupano Lorenzo Boturini— un manuscrito en lengua náhuatl, escrito a mediados del siglo xvi en papel europeo. El códice narra con asombroso detalle la migración de las tribus tolteca y nonoualca, la última de las cuales, al fin y al cabo, viene a establecerse en el territorio donde hoy convergen los estados de Puebla, Oaxaca y Veracruz. Parten de Chicomoztoc, Siete cuevas, matriz fabulosa de los pueblos indios pobladores sucesivos del planialto mexicano; radican en Tollan, ciudad metrópoli, durante las últimas centurias del primer milenio de nuestra era y las iniciales del segundo; luego se dispersan y dominan pueblos de antiguo avecindados en los valles y sierras del Eje Volcánico Transversal, para ser sojuzgados en 1520 por Hernán Cortés y sus huestes.

 

Se publica en 1937 el manuscrito en su lengua original, con la traducción al alemán por Konrad Preuss y Ernst Menguin, con el título de Historia tolteca chichimeca. En 1947, Heinrich Berlin publica la versión castellana de la traducción alemana. Y en 1976, finalmente, Luis Reyes traduce directamente del náhuatl el manuscrito, bajo la dirección de Paul Kirchhoff y la colaboración de Lina Odena Güemes. El INAH, en una magnífica edición, imprime el texto náhuatl y la versión castellana de Reyes. Las primeras cinco fojas del manuscrito están dedicadas a contar las hazañas de los nonoualca-chichimeca, pueblo cazador comparte o complemento de los tolteca-chichimeca, quienes ocupan y enseñorean en Zongolica y en el valle semidesértico de Cozcatlan, del siglo XII al XVI. La HTCh es la fuente de mayor autenticidad en que se basa el conocimiento del remoto pasado de esta zona; pero su verdad está escrita en el lenguaje del mito y no siempre es posible interpretarlo.1

 

Datos adicionales, y en alguna medida comprobatorios de la HTCh, proporcionan los Memoriales de Motolinia, la Historia eclesiástica indiana de Mendieta y la Historia antigua de México de Veytia.2   Motolinia conoce el valle de Cozcatlan y la sierra de Zongolica en 1540, cuando se desempeña como guardián del monasterio de Santa María de la Concepción de Tehuacan, evangelizador de los indios y curioso observador de las creencias y prácticas nativas. Mendieta termina su obra en 1596 y en ella acumula, además de su propia sabiduría y experiencia, la de los frailes franciscanos que le preceden en el doctrinamiento de la Nueva España, y en lo particular del valle de Tlaxcala—Puebla, donde la orden tercera tiene fundadas guardianías. Gerónimo de Mendieta conoce y utiliza los escritos de sus colegas Andrés de Olmos, Toribio de Motolinia y Bernardino de Sahagún, como él ilustres y otros no conocidos. Mariano Veytia, amigo y albacea del caballero Boturini, es acervo valioso en cuanto hace a la historia tolteca por su conocimiento de los papeles y pinturas de antigüedades recopiladas por el italiano. Fallecido por 1778, su Historia antigua se publica en 1836. Además de estos autores es imprescindible conocer las deposiciones hechas por los indios comarcanos, oficiales de república, al redactarse las relaciones geográficas de Cuzcatlan y Teotitlan, donde informan sobre sus orígenes, dados a luz por Paso y Troncoso en 1906.3

 

LOS NONOUALCA

En la Memoria de doctrinas de clérigos, de 1565, se hace una descripción sucinta de la provincia Zongolica—Tequila y en ella se dice que los habitantes de la región "hablan todos la lengua mexicana nonoalca".4 Los mexica llaman náhuatl al sistema de habla que les sirve como medio de expresión, vehículo de creatividad e instrumento para comunicarse entre sí; para identificarse como grupo étnico discreto se apellidan mexica o tenochca. El caso de los toltecas es semejante. Veytia dice: "Si el nombre de Toltecatl le tomaron de la lengua náhuatl, o ella de ellos no es fácil averiguarlo. Lo común en estas gentes era tomar el nombre de sus jefes, y parece regular que por haberse llamado Tolteca el caudillo de ésta, tomase el nombre de la nación."5 Esto es, distintas voces para designar el gentilicio y la forma dialectal de su comunidad de habla. Los evangelizadores españoles, siguiendo una norma europea que denota con la misma palabra la lengua y la nación, inventan una palabra mestiza, mexicana, para nombrar tanto la etnia cuanto la lengua hablada por los mexica, por sus aliados de la confederación azteca y aun por otras tribus no emparentadas.

 

En el error cometido influye, además de la proclividad culturalmente determinada antes dicha, el hecho de que el náhuatl, como consecuencia de la expansión del imperio tribal azteca adquiere el carácter de lengua franca e idioma hegemónico y es, por otra parte, el mejor conocido por los españoles ya que los mexica resisten ferozmente la invasión y dejan honda huella de su presencia destacada en soldados y administradores. Cuando alcanzan mayor inteligencia de otros pueblos de habla nahua, como los nonoualca chichimeca no vinculados genéticamente con los mexica, los clérigos informantes se ven obligados a usar una designación compuesta que modifica la simple, generalizante; nace así la frase nominal mexicana nonoualca para denotar una forma dialectal específica del nahua hablado en Zongolica—Tequila por el grupo étnico nonoualca chichimeca. La Memoria no informa respecto al grado de variación lingüística encontrada en Zongolica—Tequila, ni sobre la pauta que sirve de modelo de habla mexicana; sabemos que la forma dialectal del náhuatl hablado en Texcoco por la tribu acolhua chichimeca disfruta, en el siglo xvi, el status de lengua clásica, correcta o galana. Motolinia dice: "A la sazón que esto trasladaba vine a morar a Tezcoco, a donde se tiene que la lengua de los nahuales o mexicanos se habla en su perfección, como la castellana en Toledo."6 Por otra parte, el gentilicio nonoualca y el locativo Nonoualco significan a diversos grupos étnicos.

 

Torquemada escribe Onohualca y la sitúa en tierras vecinas al mar; "son las que ahora llamamos Yucatán, Tabasco y Campeche"Seler vierte Nonoualco por "región de habla extranjera, donde varía la lengua",8 con base en una cita de Chimalpain que la ubica en el "Mar, hacia el Este, en donde se habla el idioma nonohualca de modo que hay que entender que decir Nonohualco es como decir Tlapallan".9

 

Seler deriva la voz de nontli o nonotli, mudo. Mudo es derogativamente aplicado por pueblos diversos en el mundo para calificar a vecinos de habla foránea, no inteligible. Sahagún registra a nonoualca no chichimeca, como los olmeca, uixtontin, nonoualca y los vecinos a Tlatelolco.10  Finalmente, Garibay K., contempla como desvarío las interpretaciones anteriores y afirma que la etimología es en extremo simple; la deriva de onoc, "estar tendido y por extensión, estar establecido habitando. El sustantivo formado del impersonal onoa es onovalli, o con el indefinido ne es neonohualli contracto en nonohualli, cuya forma locativa es nonohualco".11 Los lingüistas que hoy en día estudian el náhuatl de Zongolica encuentran variaciones en los pueblos de la zona y semejanzas con formas dialectales del náhuatl del planialto. Andrés Hasler descubre relaciones cercanas entre el náhuatl hablado en Zacamilola (Atlahuilco) y el que está en uso en la vecindad de Tula (Hidalgo).12

 

LA MIGRACIÓN

Todo transcurre en el tiempo del mito. No existe en la nomenclatura de la antigua provincia de Zongolica—Tequila lugar alguno con el nombre de Nonoualco; sin embargo, la HTCh identifica plenamente al grupo étnico nonoualca, en tanto que otras fuentes lo hacen con menor seguridad; pero todas ellas contribuyen a configurar un cuadro coherente del origen y vicisitudes de la migración nonoualca. En cambio, el topónimo Nonohualco es frecuente en la provincia de Teouacan según el Libro de tributos de 1635, como adelante se dice. Motolinia expresa que: "estos indios de la Nueva España traen principios de un pueblo llamado Chicomoztoc que en nuestra lengua castellana quiere decir Siete cuevas. Comienza a contar de un anciano viejo de que ellos toman principio, llamado por nombre Iztacmixcoatl." Éste, de su mujer llamada Illancue hubo seis hijos. "Al primero llamaron Gelhua, al segundo Tenuch, al tercero Ulmecatl, al cuarto Xicalancatl, al quinto Mixtecatl, al sexto Otornia, de éstos proceden las grandes generaciones casi como se lee de los primeros hijos de Noé."13

 

El relato recogido por Motolinia, posiblemente en Tehuacan, no es sino una de tantas versiones del origen de los indios mesoamericanos que transmiten códices y crónicas. Todos parten de Chicomoztoc, matriz fabulosa, lugar de salida de las corrientes migratorias procedentes del Noroeste; sólo cambian los personajes o tribus que migran siempre en número de siete. En el relato que antecede falta uno de los hijos de Iztacmixcoatl, el que tiene con su segunda mujer, Chimalman, y recibe el nombre de Quetzalcoatl, héroe cultural de los tolteca; por otra parte, los gentilicios mencionados en los nombres de los hijos de Iztacmixcoatl, apuntan a grupos étnicos vecinos de la región de Tehuacan: tenochca, olmeca, xicalanca, mixteca y otomites, bajo cuya designación se comprenden las tribus popoloca, mazateca, cuicateca, chinanteca y otras más agrupadas en el tronco lingüístico otomangue.

 

Iztacmixcoatl, Culebra nube blanca, es una de las formas de Mixcoatl, Culebra nube, deidad de las tribus conocidas con la designación general de chichimecas. A ellos se refiere Durán cuando escribe:

 

la gente que vivía de esta otra parte era muy poca, cuyo modo era brutal y salvajino, a quien esta nación o gente que vive de aquel oficio agreste y campesina; llamáronle de esta manera a causa de que ellos vivían en los riscos y en los más ásperos lugares del monte, donde vivían una vida bestial, sin ninguna policía ni consideración humana, buscando la comida como las bestias del mismo monte, desnudos en cueros sin ninguna cobertura de sus partes verendas [...] dormían en los montes debajo de los cuevas, debajo de los matorrales, sin ningún cuidado de coger, ni sembrar, ni cultivar, no dándole pena el día de mañana, comiendo lo que aquel día había cazado... estos chichimecas eran tan pocos y tan apartados unos de otros que no tenían entre sí ninguna conversación.14

 

Según la descripción anterior, chichimeca significa un estadio de evolución de los indios mesoamericanos, el estadio de caza—recolección en el que el hombre no produce alimentos sino que los obtiene directamente de la naturaleza. Tal es, indudablemente, el nivel cultural de las bandas migrantes y de las que persisten en actividades de merodeo cuando ya otros grupos étnicos radican en aldeas, y ciudades con organización social centro ceremonial de cacicazgo, o confederación tribal. En esta última situación, los chichimeca en proceso de transición a nivel evolutivo de mayor complejidad, se desempeñan como mercenarios al relacionarse en calidad de comparte de un grupo tribal hegemónico. Estos chichimeca en proceso de cambio son los que Veytia describe con curioso detalle:

 

Estos no se habían adelantado en la policía y ejercicio de las artes como los tolteca y mucho menos en los conocimientos científicos: y aunque tenían un modo de gobierno civil y sociable era muy tosco y rústico. Preciaban mucho de su nobleza y de su gran valor y en efecto eran gente de tanto espíritu, que declinaban ya en barbaridad [...] Por lo frío de su clima vestían todos pieles de animales adobadas y curtidas, sin que perdiesen el pelo, las que acomodaban a manera de un sayo, que por detrás les llegaba hasta las corvas y por delante a medio muslo; cubrían y adornaban las cabezas con casquetes y monteras de las mismas pieles, y de ellas propias hacían rodelas para su defensa [...] No tenían casas como las de los tolteca, sino cuevas, o artificiales y naturales, y los palacios y casas principales eran unas chozas bajas y sin artificio [...] Su comida era toda especie de caza, tanto cuadrúpeda como volátil, sin distinción ni otro condimento que asada, y las frutas y yerbas del campo habían experimentado gratas al paladar; pero nada sembraban ni cultivaban. Su religión se reducía a la adoración del Tloque Nahuaque; pero ni tenían templos, ni culto exterior.15

 

Motolinia proporciona también datos en cuanto a la sucesiva localización de la tribu representada por el primero de los hijos de Iztamixcoatl; dice: "El nombre del primero, escrito Gelhua o Xelhua con X al principio, porque esta lengua entre otras letras de que carecen la una es g; este Xelhua pobló a Cuauhquechulan y a Itzucan, Tzepatlan, Teopatlan y después a Teocan, Cuzcatlan, Teutitlan, etc."16 Uno de los pueblos mencionados en el relato de Motolinia, el de Cuzcatlan, al hacer la relación de sus orígenes en 1580, por boca de sus autoridades, "dicen haber oido a sus antepasados que de una cueva que ellos llamaban Chicomoztoc, que en lengua española quiere decir Siete cabeceras, salieron cinco Señores llamados Xelhuan, Tuzpan, Huetzin, Suchitl y Xictla y con ellos una mujer llamada Cihuacoatl a quien ellos adoraban y tenían por su diosa".17 Veytia dice que Cihuacoatl, Mujer culebra, es la Eva bíblica que en una de las pinturas jeroglíficas aparece como culebra, enredada en un árbol y "en medio de la copa descubre la cabeza con un rostro de mujer".18 Ambos relatos, el de Motolinia y el de la Relación de Cozcatlan, coinciden en señalar a Xelhua como cabeza de uno de los grupos étnicos salidos de Chicomoztoc y ambos también pasan por alto el itinerario de la migración antes de llegar al valle de Puebla; a Huaquechula al Oeste, a Cozcatlan al Oriente.

 

1 HTCh. (1976).

2 Motolinia (1971); Mendieta (1945); Veytia (1944).

3 Relación de Cuzcatlan (1580); Relación de Teotitlan (1581).

4 Memoria (1565) 5.230-231.

5 Veytia (1944) 1.145.

6 Motolinia (1971) 333.

7 Torquemada (1975) 1.7.

8 Seler (1938) 5.110.

9 Chimalpain (1965) 166.

10 Seler (1938) 5.21.

11 Garibay (1958) 120.

12 Hasler (1984).

13 Motolinia (1971)

14 Durán (1967) 1.13.

15 Veytia (1944) 1.230.

16 Motolinia (1971) 10; Mendieta (1945) 1.159.

17 Relación de Cuzcatlan (1580) 5.47.

18  Veytia (1944) 1.7.

 

 

TZONCOLIUHCAN

Por razones que no se dicen, la subtribu chalchiuhcalca—tzoncoliuhque ocupa mayor espacio en la HTCh que las subtribus restantes: le dedica los párrafos 60 a 64 y 68 a 77 que contienen versiones ligeramente variantes de los mismos sucesos; el establecimiento de Tlamaca Xicotenantli, jefe militar sacerdote, sus conquistas y las de linaje. Tlamaca es reducción de tlamacazqui, sacerdote, y Xicotenantli, es nombre asignado a un guerrero, quiere decir Muro de jicotes. La HTCh le considera conquistador de Zongolica, ya que expresamente dice que se hace tecuhtli, señor, de Tzoncoliucan. Casa con Papalo, Mariposa, mujer de la subtribu teoteca y en el lugar de la dualidad, en el cerro de jade, Chalchiuhtepec Omeyocan, donde los dioses presiden los nacimientos, engendran a dos hijos: Orne Miquiztli Nequametl y Orne Quauhtli Itzcoatl. Kirchhoff reconstruye la geneología de los tzoncoliuhque en el lapso de cinco generaciones, lo cual en tiempo implica poco más de una centuria de guerras con pueblos de antiguo establecidos en la zona, sobre los cuales los tzoncoliuhque imponen su dominio y rigen como teteuhtin, señores.1 Los pueblos sucesivamente sujetos por Tlamaca Xicotenantli y sus descendientes son los que siguen: Tzoncoliuhcan, Quauhyaualolco, Zoquitlan, Zoquiyapan, Quiyotepec, Tecolotan Achiyopantlan, Tlalaqui yn Quauhtzitzintin, Tetliztacan, Tlalicuilolco, Cuixtepec, Teuepanco, Arnoltepan, Tliloztoc, Eloxochitlan, Acolhua Tochpanecatl, Teuhtlacatl Teocuitlachapanecatl y Maquiztecatitlan.

La HTCh lo cuenta así:

 

Tlamaca Xicotenancatl y Papalo su mujer que vino de Teotlan, ahí engendran a sus hijos: Orne Miquiztli Neguametl y Omey Quauhtli Itzcoatl, allá en Chalchiuhtepec Omeyocan. En Zoquitan allá dejan a Itzcouatl, allá se divide el señorío. Nequametl se fue a Zoquiyapa, allá se establece como Teuhctli. Allí conquista a los habitantes; los que eran tlatoque y que fueron destruidos se llamaban: Ce Couatl Pocuixin y Quayatl Cuezaltolollotl. Y Nequametl tenía dos mujeres; la una llamada Tlatzomani, engendró a sus hijos ahí mismo en Zoquiyapan, los llamados: Chiquacen Couatl y Macuextzin. Y el teuhctli Macuextzin, que tenía por su tonal 1 calli, allí también en Zoquiyapan se estableció como teuhctli. Su segunda mujer, llamada Tecuexoch, allí engendró a su hijo: Tzouacmitl Chiuhcnaui Atl. Tzouacmitl Chiuhcnaui Atl así también en Zoquiyapan se estableció como teuhctli y de su mujer, llamada Itzcuinxoch, nacieron sus hijos: Tixana Naolin, Tzouac y Timal. Y luego ya se cambian de lugar. Se fueron a establecer en Teuepanco. Allá también conquistan, conquistan a los habitantes ocelloteca tzauallaca. Allá en Teuepango permanecieron un año. Y luego ya en Amoltepan se quedan sus hijos, su complemento, junto con su padre el teuhctli Macuexizin. Tzouacmitl Chiuhcnaui Atl luego ya se va a Tliloztoc. Con esto ya inician, comienzan su pueblo los eloxochyuaque. Y luego ya se van sus hijos Naolin, Tzouac y Timal cuya mujer se llama Ximaqui; allí nacen sus hijos que fueron dos: 2 Tecpatl y Citlalmacuex. Allí conquistan a los habitantes, los llamados Acolhua Tochpanecatl, Teuhtlacatl Teocuitlachapanecatl. Y los nonoualcas, ya muertos, todos eran muy grandes nanaualtin. Luego ya se establecen en Maquiztecatitlan.2

 

Los lugares y pueblos sometidos no se encuentran todos ellos comprendidos en la jurisdicción de la región circunscrita por los límites del antiguo cantón de Zongolica. Tzoncoliuhcan, por supuesto, es fácil identificarlo en Zongolica. Quauhyaualolco debe situarse en el valle de Teouacan por ser uno de los primeros lugares donde la tribu invasora combate. Zoquitlan es población importante de la provincia de Cozcatlan y sus términos no están lejos de Tehuipango. En el municipio de Reyes Cozcatlan hay un paraje llamado Zoquitlan, pero históricamente no tiene la importancia del poblano. Zoquiyapan es un lugar habitado del municipio de Naranjal y pueblo, actualmente de escasa importancia de la provincia de Teotitlan, en el camino que sube de esa cabecera a Huautla de Jiménez; suponemos que a este último sitio se refiere la conquista hecha por Nequametl por ser hijo de mujer pilli de Teotitlan y por la dirección de sus hazañas encaminadas a dominar pueblos claves en el corredor comercial México—Guatemala. San Lucas Zoquiapa, como hoy se conoce el pueblo, goza de fama en la comarca por contar con grandes hechiceros; es de habla mazateca. Quiyotepec está situada en la confluencia de los ríos Salado y Dulce, en el sitio llamado Las Juntas. La ciudad arqueológica, explorada por Pareyón está en alto dominando el cañón de Tomellín y el camino que por él pasa; comunica Tecomauaca con las tierras planas de Tehuacan y con las de Valle de Oaxaca. Los restos arqueológicos y la cerámica mixteca y Puebla—Tlaxcala revelan su rol como puesto de control en la ruta comercial.3 Su población actual habla una de las seis formas dialectales del chinanteca y posiblemente la primera ocupación de Quiotepec es mucho más antigua que la que sugiere su conquista por los tzoncoliuhque.4 Tecollotlan Achiyopantlan, lugar del tecolote con divisa pintada de ocre, está relacionado con el culto a Tezcatlipoca cuyo nahual es el tecolote. El lugar conquistado puede ser San Juan Los Cues Tecolutlan, "porque junto a él hay muchos destos [kues] que son, como dicho es, unos cerros hechos a mano para los sacrificios de los ídolos", dice Antonio de Ciudad Real.5 Está inmediato a Teotitlan y en la ruta de conquistas de Nequametl. Pero hay otro Tecolotlan, congregación de Mixtla de Altamirano y cercano a Zongolica, de cierta importancia, como una posibilidad menor.

 

Tlalaqui yn Quauhtzitzintin. La primera es voz verbal que tiene como significado enterrarse, esconderse bajo tierra y la segunda se descompone en quauhtli, águila, los sufijos reverenciales reiterados tzitzin y la partícula determinante del plural tin y dice: Las divinas águilas. Teniendo en cuenta que el águila es el nahual de Tonatiuh, el Sol, y que las águilas son los guerreros, hombres y mujeres, que acompañan al dios en su curso dietario, el topónimo puede significar "donde el Sol y su séquito se esconden bajo tierra", e indica un rumbo, el del Oeste y una dirección en las conquistas. Tetliztacan es lugar, no localizado al presente, compuesto de tetl, piedra, iztac, blanco y el locativo. Tialicuilolco, Tierra pintada, tiene parecido con una palabra mestiza, Tlalimorado, paraje que limita a Texhuacan de Astacinga y Tlaquilpa; pero no tenemos datos ciertos sobre su ubicación. Cuixtepec, cerro del gavilán, es lugar habitado de la congregación de Quechulingo, municipio de Atlahuilco. Teuepanco es el actual Tehuipango. Amoltepan, de amolli, planta cuya raíz sirve como jabón y tecpan, palacio, aún falta por localizar. Tliloztoc, cueva de la negrura, tampoco puedo descubrir su ubicación. Eloxochitlan, lugar del árbol eloxochicuahuitl, cuyas flores tienen asignadas propiedades narcóticas, es pueblo importante situado al Este y en vecindad con Tehuipango. Acolhua Tochpanecatl es el nombre de un grupo tribal emparentado con tribus nahuas del planialto. En cierta ocasión, un chichimeca le ata a Quetzalcóatl una correa en torno al hombro, acolli, por lo que toma el nombre de Acolhuatl. De él dice Motolinia6 descienden los acolhua del altiplano y de la costa. Tochpanecatl es la designación de los habitantes de una de las provincias de la gran Tollan. Tecollotepeua, Tochpanecatl, Zempoalteca, Cuetlaxteca y Cozcateca son cinco provincias vecinas que constituyen una unidad. Aparentemente los nonoualca conquistan a tres de ellas: Tecollotlan Achiyopantlan, Cozcatlan y Acolhua Tochpanecatl; pero los zempoalteca y cuetlaxteca los rechazan y construyen una barrera que les impide llegar al mar. Tochpanecatl, de tochtli, conejo, pantitl, bandera, divisa y tecatl, gentilicio, quiere decir: gente de la divisa cortejo. El locativo correspondiente a tochpanecatl es Tochpanco, hoy Tuxpango, lugar ubicado en el municipio de Rafael Delgado. Esto hace suponer que las conquistas de los chalchiuhcalca tzoncoliuhque se detienen en el Atliztac, río Blanco, ocupando las tierras que desde Atzompa, Tenejapa y Tuxpango se extienden hasta Naranjal, Cuetzala y Omealca. Teuhtlacatl Teocuitlachapane-catl, se puede descomponer así: teuhctli, señor, tlacatl, hombre; teocuitlaxalli, polvo de oro y tecatl, gentilicio y su significado tentativo es: Tlacatecuhtli de la gente de la divisa dorada Maquiztecatitlan, entre la gente de Maquiztli, o Macuextzin, señor de Axorca o cosa semejante, dice Molina;7 como el lugar anterior aún no se localizan, pero es de suponer que sean vecinos de Tochpango, según la dirección que lleva la conquista y el valladar insalvable que les representa el río Blanco.

 

1 HTCh (1976). Cuadros.

2 HTCh (1976) 69-77.

3 Pareyón (1957) 16.97-104. 46

4 Delgado (1957) 16.105-123. 47

5 Ciudad Real (1976) 165.

6 Motolinia (1971) 11.

7 Molina (1944) 52v.

 

 

Zongolica en la Historia Escrita

 

CÓDICES COLONIALES

La característica de los códices coloniales es la utilización de los caracteres o glifos de la escritura mesoamericana, lo que los convierte en documentos mixtos, como en el caso de la Historia Tolteca Chichimeca que es un códice compuesto por unos anales y un mapa, en los primeros se presentan glifos intercalados con el texto, así como también hay páginas enteras con glifos sin glosas que les hemos llamado arbitrariamente escenas, al igual que sucede con el mapa. Donde la lectura de los textos sigue el orden de lectura occidental de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, distribuído en una o dos columnas; y con respecto a los glifos, éstos siguen su propia lógica de lectura de acuerdo a la estructura de la lengua náhuatl y a las normas de su estilo plástico. En cuanto a las relaciones entre ambos tipos de escritura (en glosas y glifos), el análisis de los glifos ha mostrado que su lectura puede coincidir con la de las glosas, también pueden dar datos adicionales o bien detallar otros aspectos que el texto no refiere, así como al revés, los textos proporcionan en el caso de este códice información mucho más extensa que los glifos, que son escasos en relación a los caracteres alfabéticos.

 

En general podemos decir que el patrón encontrado en los anales de la Historia Tolteca Chichimeca, que combinan glifos y glosas, es que las glosas más cercanas a los glifos son las que ayudaron para saber o codificar la lectura de éstos, aunque no siempre fue así, encontrando que en ambas escrituras hay un cierto grado de concordancia y de discrepancia, que a veces ayuda a la interpretación de los glifos y en otras ocasiones provoca muchos problemas.

 

La representación del nombre Zongolica se encuentra en varios códices, y han sido estudiados por varios historiadores; Paul Kirchhoff, Lina Odena, Luis Reyes y Keiko Yoneda entre otros no menos importantes.

 

 

 

 

Dale click a la ilustración para ver el mapa.

Tzoncoliuhcan (tzontii: cabello o pelo, Molina + colihu (i): cólihu(i) for something ro curve, turn/ torcerse, o acostarse la pared (M) (Karttunen) + can: sufijo locativo). Chalchiuhtepec (chalchiuitl: chaichiuite + tepetl: cerro + c: sufijo locativo). Macuilli xochitl (macuilÍi: cinco + Xochitl. flor).

 

El topónimo se compone de un círculo, alrededor del cual se encuentran flores iluminadas de rojo, con puntas de los pétalos blancas y azules. El círculo formado por cinco flores tiene cierta semejanza con el circulo ornamentado de Chalco {Códice Mendocino, en Penafiel), como se señala en los glifos de referencia (cuadro 1 de la Parte I). A pesar de que la rueda pudiera ser leído como Macuilli xochitl, no hay que descartar la posibilidad de leerlo como Chalchiuhtepec, el topónimo relacionado a Tzoncoliuhcan de acuerdo con la Historia Tolteca Chichimeca, ya que según esta fuente (párrafos 60 y 61) los chalchiuhcalca o los tzoncoliuhque se refiere a uno de los subgrupos de los nonoualca chichimeca, quienes se establecieron en Tzoncoliuhcan, Chalchiuhtepec, Omeyocan Quauhyaualolco:

 

(60) "Luego ya se van los chalchiuhcalca, los tzoncoliuhque, van a merecer su pueblo: Quauhtzin, Xoxhihua, Nancotimal, Coxil".

 

(61) "A Tzoncoliuhcan fue a hacerse teuhctli: Tlamaca Xicotenantli, cuya mujer se llamaba Pápalo. Ahí nacen sus hijos: Ome Miquiztli Nequametl y Omey Quauhtii Itzcoatl que allá en Chalchiuhtepec Omeyocan, en Quauhyaualolco se establece".

 

Encima de la rueda antes descrita, sobresale un elemento iluminado de rojo (en la orilla izquierda) con blanco. Su parte blanca tiene rayas que dibujan formas irregulares. Este último elemento se parece al elemento nominal Coliuhquitepetl atribuido a Chicomoztoc en la HTCh (Historia Tolteca Chichimeca fojas 5r, 16r y 20r), por lo que se propone leer como Tzoncoliucan *

 

Los párrafos 60-61 de la HTCh, por otro lado, hacen pensar que Tzoncoliuhcan Chalchiuhtepec del MC2 (Mapa de Cuauhtinchan II) se refiere al mismo lugar registrado como Quauhyaualolco en el MP£AI (Mapa Pintado en papel Europeo y Aforrado en el Indiano"; Boturini 1746) y en las fojas 30v-31r y 35v-36r de la HTCh.

 

El elemento se parece asimismo, al mizquitl (mezquite) de Mizquic y Mizquitlan del Códice Mendocino  aunque este mismo Códice, el elemento Mizquitl de Mizquiyahuala tiene otra representación (Peñafiel: 143-144). Según Peñafiel, el miszquitl “produce una goma parecida a la de Senegal, empleada aún en la preparación de la tinta para escribir” El glifo toponímico Xaltepec del MPEAI también tiene cierta semejanza con el elemento puntiagudo del glifo H34.

 

Por el momento se desconoces si existe alguna asociación conceptual de acuerdo con la cosmovisión indígena, entre los siguientes elementos o grifos: Tzoncoliuhcan; con Xaltepec del MPEAI y el elemento mizquitl que forma parte de algunos topónimos en el Códice Mendocino.

 

También en la Historia Tolteca Chichimeca, f. 16r, asimismo, se encuentra el glifo Tzoncolli compuesto por un mechón de cabello en forma de “S” junto a la oreja, uno de los nombres adquiridos por Icxicouatl en Chicomoztoc. Según el párrafo 177, Icxicouatl para “escuchar” mejor. Citaré en seguida el párrafo:

 

           " –Pilli mío, Icxicouatl, tlatoani, a ver escucha.

Le respondió:

            –Así sea.

            –Y luego ya se agacha a escuchar, escucha al xicotli y al pepeyolli, que para hablar gruñen; su pelo, por escuchar allí se torció. Icxicouatl entonces tomó el nombre de Tzoncolli (Cabello torcido)”.

 

2005 - Mapa de Cuauhtinchan No. 2, Keiko Yoneda, CIESAS-Miguel Ángel Porrúa

 

Dale click a la ilustración para ver el códice.

Códice Historia Tolteca-Chichimeca, dentro de este códice está plasmada la historia de los orígenes de Zongolica y nuestros ancestros. Para verlo completo dale click sobre el ícono de la izquierda.

 

(Cuando se abra el documento dale click sobre la esquina superior derecha de las páginas, y de la izquierda para regresar.)

 

1976 “Historia Tolteca-Chichimeca”. Paul Kirchhof, Lina Odena Güemes y Luis Reyes García (compiladores). CISINAH-SEP, México

 

 

 

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